Cueva con Artefactos Mayas en Casi Perfecto Estado es Descubierta por Arqueólogos Mexicanos.

Juan Pablo Moreno Castillo

 

El pasado lunes 4 de marzo, Associated Press informó que un equipo de arqueólogos mexicanos, dirigido por Guillermo de Anda, halló una cueva cerca de las ruinas mayas de Chichen Itzá, la cual en su interior guarda cerca de 200 vasijas en condiciones prácticamente intactas.

 

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México informó que estas vasijas datan de aproximadamente mil años y contienen fragmentos de hueso quemado que aún son analizados por el equipo de expertos.

 

La exploración de la cueva inició el año pasado (2018) después de que pobladores mayas informaron al equipo acerca de este sitio. Aparentemente la cueva había sido descubierta por los lugareños en la década de los sesentas, quienes informaron al líder de los arqueólogos; sin embargo, éste ordenó que fuera sellada (muy probablemente protegerla) y emitió un breve informe que finalmente fue olvidado en los archivos del gobierno.

 

Los braseros de cerámica e incensarios encontrados por el equipo arqueológico llevan la imagen de Chaac, el dios maya de la lluvia. Al mismo tiempo, Chaac mantiene semejanza con Tláloc, dios de la lluvia de las civilizaciones de México central. Puede haber sido el caso de que los mayas procedentes de otras culturas prehispánicas importaran a Tláloc y lo adaptaron a sus propios rituales. Cajas de arcilla y otras vasijas también fueron encontradas dentro de la cueva, las cuales el equipo ha decidido dejar intactas. 

 

De acuerdo a De Anda, los antiguos Mayas probablemente tuvieron que arrastrarse a través de los pasajes estrechos de la cueva para depositar las ofrendas dentro de unas cuantas cámaras más grandes y altas. La teoría es que las ofrendas se presentaban para pedir lluvia a los dioses.

 

La cueva llamada Balamkú se ubica aproximadamente a 2.75 km al este de la principal pirámide de Kukulkán, famosamente conocida como “El Castillo”.  

 

El equipo de arqueólogos liderado por De Anda tiene la tarea de explorar el sistema de agua subterráneo de Chichén Itzá y sus rutas. Además de los cenotes que son visibles desde la superficie, hay otros sitios cubiertos por agua aún por descubrir debajo de las pirámides, patios y templos, siempre siendo central en la importancia de Chichén Itzá, cuyo nombre significa “boca del pozo de los brujos del agua” en maya.

 

De Anda señala que, al igual que los antiguos mayas, su equipo tuvo que arrastrarse unos metros a través de la cueva, la cual en algunos lugares es solo 40 cm de altura, con la esperanza de encontrar la ruta a una cueva del cenote que se supone se encuentra debajo de la pirámide de Kukulkán.

 

“Eso es parte de la razón por la cual estamos entrando en estos sitios, para encontrar una conexión con el cenote bajo el Castillo”, declaró De Anda.